Victoria goza de buenas relaciones interpersonales: escribiendo cartas, encontrándose con amigos, señoras y jóvenes.


Su compañero de clase, Jesús Fernández Montserrat  dice de ella:

" su puntualidad era proverbial, preparaba concienzudamente las lecciones, cosa que en aquellos tiempos pocos lo hacían en la escuela” 

  El primer recuerdo que él tiene de Victoria es:

“ Rodeada de niñas, menudita, morena...con delicadeza y trato fuera de lo común, hizo que mis primeros pasos en la escuela fueran cada vez más firmes...”Todos los maestros y maestras del pueblo reconocíamos que su escuela era modelo...conocía individualmente el carácter y circunstancias de cada una de las niñas. En una palabra vivía como nadie la responsabilidad del Magisterio. Era Maestra dentro y fuera de la escuela”


 

En esta foto en que Victoria está con un grupo de amigos, se encuentra entre ellos, D. Jesús Fernández Montserrat, el maestro joven que regentaba el aula de niños acanto a la de Victoria.

D. Jesús se expresa también así:

...Maestra extraordinaria, dedicada por completo al magisterio al que se dedicaba día a día con una ilusión extraordinaria… Pero quiero hacer constar, que mi testimonio se circunscribe a una cosa: que el motor del alma de Victoria, el imán que tenía Victoria era la Eucaristía. Era un alma de Sagrario. La Eucaristía fue su centro, su motor, su imán.”