A Victoria se la recuerda en Hornachuelos con un buen humor y gracia andaluza y  se la recuerda también así:

“sin tiempo libre, acudía a una y a la otra, a esto y a lo otro y no paraba, era una persona,  súper ocupada”, que son a las personas que hay que  acudir cuando tienes que hacer algo, las que llevan ochenta cosas para  adelante, porque aparte de ser inteligentes son personas tan entregadas    que lo pueden llevar todo por delante, todo, porque son entregadas a eso”. (Palabras grabadas en un encuentro con A.A de Victoria en Hornachuelos, Marzo 2005)  


 A la Reina de los Ángeles, Patrona de Hornachuelos encomendó Victoria el cuidado de las mujeres- niñas y jóvenes- del pueblo para que no  sufrieran  en sus cuerpos ni en sus almas los horrores que se cometían durante la guerra civil.  A ninguna le pasó nada.

“…la Santísima Virgen es la verdadera maestra de mis niñas y a Ella confío su adelanto en todos los órdenes” . (Victoria Díez)


 

El 11 de agosto la fueron a buscar a su casa con el pretexto de que debía prestar declaración. Durante las horas que pasó en la casa de D. Francisco Gamero Cívico, confiscada para prisión, pudo verla su madre y Victoria le envió un mensaje tranquilizador.

Casa de Don Francisco Gamero, habilitada como prisión

Ventana de la estancia donde Victoria estuvo presa:

             exterior e interior

Por esta reja Victoria pasó un papel, doblado muchas veces, a una de las niñas de la escuela que acudieron a verla, para que se lo entregara a su madre

                    Le decía:                                          

“Mamaíta, no se asuste usted; 

estoy aquí hasta que me tomen declaración,

 estoy en la casa de D. Paco. 

Un abrazo; por Dios no se alarme, tenga fe…”