Roma 

 

 Por su compromiso de vida y porque fue fiel hasta el final, la Iglesia la presenta al mundo como guía para el camino.

 Siendo Beatificada por el papa Juan Pablo II el 10 de Octubre de 1993  en Roma, junto a San Pedro Poveda, el fundador de la Institución Teresiana.

 Su sonrisa iluminó la Plaza de  San Pedro y “ hasta el fin del mundo”  su vida  y testimonio alientan proyectos y centros.


 

Córdoba

Asentada en un llano del curso medio del Guadalquivir cuyas aguas enhebra su puente romano, Córdoba ha sido asentamiento natural  de hispano-romanos, visigodos, judíos, musulmanes y cristianos. Capital de la Bética romana y del Al- Ándalus musulmán, conoció un extraordinario esplendor cultural plagado de nombres ilustres como lo son Séneca, el obispo Osio, los filósofos Averroes y Maimónides o los poetas Góngora y el Duque de Rivas.

De su patrimonio arquitectónico son exponentes la Mezquita-Catedral,  las murallas y puertas, el Alcázar de los Reyes Cristianos, la Sinagoga y las iglesias fernandinas.

Sus calles estrechas, sus jardines y sus patios han sido universalmente celebrados y su conjunto urbano, declarado Patrimonio de la Humanidad.

    Ciudad callada, acogedora y abierta, hidalga y señorial, tiene a gala la hospitalidad de sus gentes, singularizadas por un carácter austero y sabio, tranquilo y sosegado como conscientes de la protección que les dispensa la figura del arcángel San  Rafael, representado por doquier en numerosos monumentos llamados “triunfos”. (Juan López Delgado. 2011)

Los restos de Victoria descansan en la Cripta de la Sede que la Institución Teresiana tiene en la Plaza de la Concha de Córdoba (España)